ossobuco, una especialidad de la cocina italiana

Paso 1: Preparar la carne

Seca los trozos de ossobuco con papel de cocina y rebózalos ligeramente en harina, sacudiendo el exceso.
Esto ayudará a que la carne se dore uniformemente y la salsa espese ligeramente durante la cocción.

Paso 2: Sellar la carne

Calienta el aceite de oliva en una cazuela grande a fuego medio-alto.
Dora los ossobucos por ambos lados hasta que estén dorados y reserva. Esto conserva los jugos y potencia el sabor.

Paso 3: Sofreír las verduras

En la misma cazuela, añade cebolla, zanahoria, apio y ajo. Sofríe durante 5–7 minutos hasta que estén tiernos y fragantes.
Esto forma la base aromática del guiso.

Paso 4: Desglasar con vino

Agrega el vino blanco y raspa el fondo de la cazuela para soltar los restos de carne dorada.
Cocina unos minutos hasta que el alcohol se evapore parcialmente.

Paso 5: Cocinar a fuego lento

Incorpora los ossobucos de nuevo, añade los tomates triturados, el caldo, hojas de laurel, sal y pimienta.
Cubre la cazuela y cocina a fuego lento durante 1 hora y 30 minutos, hasta que la carne esté tierna y se desprenda fácilmente del hueso.

Paso 6: Preparar la gremolata

Mientras se cocina la carne, mezcla la ralladura de limón con perejil fresco picado y un diente de ajo picado.
Esta mezcla, llamada gremolata, se añade al final para dar frescura y aroma al plato.

Paso 7: Servir

Sirve los ossobucos calientes, espolvoreando la gremolata por encima.
Tradicionalmente se acompañan con risotto alla milanese o puré de patatas para aprovechar la deliciosa salsa.


Consejos para un ossobuco perfecto

  • Compra ossobuco fresco y con buen tuétano para mayor sabor y textura.
  • No apresures la cocción: el secreto está en cocinar a fuego lento para que la carne quede tierna.
  • La gremolata es fundamental: aporta frescura y contrasta con la riqueza de la carne.
  • El vino blanco seco realza el sabor, pero puedes ajustar según tus preferencias.
  • Usa caldo casero si es posible; hará la salsa más sabrosa y natural.

Variaciones y adaptaciones

  • Con vino tinto: Para un sabor más intenso y profundo.
  • Con verduras adicionales: Champiñones, pimientos o guisantes agregan color y textura.
  • Versión rápida: Cocción en olla a presión para reducir el tiempo a 40–50 minutos.
  • Ossobuco de cerdo: Alternativa más económica, manteniendo la técnica de cocción lenta.

Historia y tradición

El ossobuco es originario de Milán, Italia, y forma parte de la cocina lombarda desde el siglo XIX.
Tradicionalmente se prepara con risotto alla milanese, aromatizado con azafrán, que complementa perfectamente el sabor intenso y jugoso del ossobuco.
Con el tiempo, este plato se ha popularizado en todo el mundo, convirtiéndose en un referente de la cocina italiana casera y gourmet.


Conclusión

El ossobuco no es solo un guiso de carne; es una experiencia culinaria que combina tradición, técnica y sabor.
Su carne tierna, el aroma de las verduras y la frescura de la gremolata hacen de este plato una verdadera joya de la gastronomía italiana.
Si buscas un plato que impresione a tus invitados o simplemente quieras disfrutar de un sabor auténtico de Italia, no dudes en preparar ossobuco. 🇮🇹🍴